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Hoy en día se sabe, que el sedentarismo es tanto la causa como la consecuencia, de alteraciones en el funcionamiento normal de los riñones, pudiendo desembocar en lo que se conoce como la  enfermedad crónica en los riñones (ECR)  Por ello, no se debe tener miedo a realizar actividad física padeciendo esta enfermedad, sino todo lo contrario, hemos de ser conscientes que el sedentarismo y la inactividad es algo que agrava los síntomas (Tlatoa et al, 2014).

La enfermedad renal crónica (ERC) afecta al riñón, pero también a muchos otros órganos y sistemas del organismo. Como resultado de esta enfermedad, se produce una alteración en equilibrio celular y se liberan a la sangre muchos factores proinflamatorios, que pueden dañar seriamente nuestra salud.  (Martinez et al, 2012; Isnard & Coutard, 2017). Esta enfermedad provoca alteraciones en el sistema cardiovascular, así como alteraciones en el aparato locomotor, como puede ser osteoporosis y pérdida de masa muscular, aumento de riesgo de caídas, fracturas y hospitalización (Roshanravan & Gamboa & Wilund, 2017; Moon, Kim, Yoon, Chung, Hwang, 2015).

Las recomendaciones actuales aconsejan incluir un programa de ejercicio físico desde los estadios iniciales de esta enfermedad con el objetivo de mejorar la condición física,  psicológica y la calidad de vida, mientras se reduce la mortalidad.  Se ha demostrado que realizar un ejercicio aeróbico combinado con ejercicios de resistencia a corto y medio plazo, influye positivamente en disminuir los problemas derivados de esta enfermedad. (Roshanravan & Gamboa & Wilund, 2017).

¿Quieres saber cuáles son los beneficios concretos de hacer actividad física moderada en este tipo de enfermedad?

  • Mejora de las funciones renales (mayor volumen y velocidad en la filtración de sangre, mayor eliminación de residuos perjudiciales en orina, etc) mejorando la calidad de vida de los pacientes como se ha demostrado en varios estudios (Pechter, Raag, Ots-Rosenberg, 2014; Van Craenenbroek et al, 2015).
  • Mejora de las funciones cardiovasculares y metabólicas, ya que hay efectos positivos en la presión arterial sistólica y diastólica, así como efectos positivos en los niveles sanguíneos de Hemoglobina, Colesterol LDL y HDL. (Naranjo et al, 2020).
  • Mejora de los niveles de condición física y del índice de masa corporal (indicador que relaciona nuestro peso con relación a nuestra altura).

En resumen, las investigaciones indican (Naranjo et al 2020), que con sólo realizar 30 min de actividad física de intensidad baja-media, 3-5 veces a la semana, se mejora el funcionamiento del sistema renal en personas con ERC. No lo dudes, ser activo físicamente mejorará el correcto funcionamiento de unos órganos fundamentales e imprescindibles para conseguir y mantener nuestra salud.

Lisandro Lamas Gómez.
Experto Universitario en prescripción del ejercicio físico en patologías.
Graduado en Ciencias de la Actividad Física y del Deporte.
Profesor en Gimnasiarca S.L.

Referencias

Isnard-Rouchon M, Coutard C. (2017). L’activité physique, un facteur protecteur cardiovasculaire et métabolique chez les patients porteurs d’une insuffisance rénale terminale. Nephrol Ther. 13:544–549.

Martínez-Gallardo R, et al. F. (2012). Insuficiencia cardíaca en la enfermedad renal crónica avanzada: relación con el acceso vascular. Nefrología. 32:206–212

Moon, SJ., Kim, H., Yoon, SY., Chung, JH. & Hwang, HJ. (2015). Relationship between stage of chronic kidney disease and sarcopenia in Korean aged 40 years and older using the Korea National Health and Nutrition Examination Surveys (KNHANES IV-2, 3, and V-1, 2). PLoS ONE. 10.

Naranjo, et al. (2020). Impacto del ejercicio físico en pacientes con enfermedad renal crónica: revisión sistemática y metaanálisis. Nefrologia. 40 (3): 237-252.

Pechter, Ü., Raag, M., Ots-Rosenberg, M. (2014). Regular aquatic exercise for chronic kidney disease patients: A 10-year follow-up study. Int J Rehabil Res.37:251–255.

Roshanravan, B., Gamboa, J. &  Wilund, K. (2017). Exercise and CKD: Skeletal muscle dysfunction and practical application of exercise to prevent and treat physical impairments in CKD. Am J Kidney Dis. 69:837–852.

Van Craenenbroek, AH., Van Craenenbroek, EM., Van Ackeren, K., Vrints, CJ., Conraads, VM., Verpooten, GA,. et al. (2015). Effect of moderate aerobic exercise training on endothelial function and arterial stiffness in CKD stages 3-4: A randomized controlled trial. Am J Kidney Disease. 66:285–296